Ballena Alaska

Adolescente de 16 mata a ballena de 200 años

Ocurrió en Gambell, Alaska. Unas chicas divisaron una ballena tan grande que pensaron que eran dos. Avisaron a los pesqueros de la zona y varios botes salieron a buscarla. Estuvieron una hora y media sin poder encontrarla, hasta que volvió a aparecer. Un adolescente de tan solo 16 años, le clavó el primer arpón hasta no parar y matarla. Su madre, orgullosa, dijo que su hijo “había nacido para ser cazador”


La ballena que mató había nacido hace 200 años y media más de 17 metros. Pero no importó. No importó que hoy tengamos acceso a una cantidad inmensa de comida y nutrientes sin la necesidad de matar a ningún ser. Porque ahora en la zona todos hablan de este chico. Como si fuera algo más que un asesino.

Lamentable.

La caza de ballenas es una práctica que año con año continúa repitiéndose y al parecer ni instituciones internacionales ni los gobiernos más importantes pueden o quieren impedirlo. Estos bellos animales son importantes para su ecosistema y se encuentran en peligro constante por diversas actividades perpetradas por los humanos. Pero además se los persigue cruelmente y se los mata sin remordimiento.

En 1982 se decretó una moratoria a la caza comercial de ballenas, a cargo de la CBI (Comisión Ballenera Internacional). En ese momento todos los activistas involucrados esperaban que la industria ballenera desapareciera. En 1986 esta moratoria entro en vigor, Noruega, Japón e Irlanda siguieron con esta nefasta actividad desafiando abiertamente esta resolución o buscando baches legales.
Unas 36.773 ballenas han sido matadas desde que la moratoria entró en vigor en lo que respecta la caza comercial. De estas, los balleneros japoneses, noruegos e islandeses dan cuenta de 30.648.

En Enero del 2014 se difundieron unas fotos en donde buques japoneses estaban cazándolas en una zona protegida de la Antártida, el “Santuario Ballenero Austral”. Ahí la caza de ballenas esta estrictamente prohibida desde el año 1994.

Japón continua con esta costumbre basándose simplemente en que “es una parte importante de la cultura japonesa, que los pescadores han cazado ballenas durante siglos, y que no van a permitir que los extranjeros le digan que comer”. Su discurso es conservacionista y egoísta.

Si te interesa saber más sobre ballenas y delfines, y queres hacer una donación podes entrar a la web de WTC. Ellos trabajan en pos del reconocimiento de los derechos de los cetáceos y realizan campañas para detener las amenazas que los cetáceos enfrentan cada día.

 

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